I. El Origen Genovés y la Revolución del Papel
La historia del Pazo do Faramello es una anomalía deliciosa en el árbol genealógico de las grandes casas gallegas. Mientras la mayoría de los pazos nacieron del dominio feudal o de la hidalguía agraria, el Faramello nació del ingenio industrial y del comercio internacional. Corría el año 1710 cuando el marqués genovés Bartolomé Piombino decidió que este cañón del río Tinto era el lugar idóneo para erigir la primera Real Fábrica de Papel de Galicia.
Piombino no eligió el lugar por azar. La pureza de las aguas que bajan desde las cumbres de Rois y la fuerza del cauce eran fundamentales para el proceso de maceración y el movimiento de las pilas de mazos. Durante más de un siglo, de este rincón salieron los pliegos que abastecerían a las instituciones más importantes del Reino. La arquitectura que hoy admiramos —una fusión perfecta entre la robustez del granito gallego y la elegancia de las villas italianas— es el resultado de esa mentalidad pionera que buscaba la eficiencia productiva sin renunciar a la belleza estética.
⚙️ El Proceso de la Real Fábrica
El sistema de fabricación de papel en el XVIII era un arte mecánico que aprovechaba cada gota de agua:
- El Canal de Derivación: Una obra de ingeniería que llevaba el agua desde la zona alta hasta las ruedas hidráulicas.
- Los Mazos de Granito: Enormes pilones que trituraban los trapos de lino y algodón para convertirlos en pulpa.
- El Secadero: La planta alta del pazo, diseñada con amplios ventanales para permitir la circulación del aire que secaba las hojas recién prensadas.
II. Mitología y Leyenda: El Fantasma de la Reina Lupa
El pazo no solo mira al futuro industrial, sino que hunde sus raíces en la leyenda más profunda de Santiago. A escasos metros del cierre del pazo se encuentra el **Castro de Lupario**, el lugar donde, según el Códice Calixtino, residía la Reina Lupa. Ella fue la figura pagana que, en un principio, trató de engañar a los discípulos del Apóstol Santiago cuando buscaban un lugar para enterrarlo.
Caminar por los jardines del Faramello es caminar por el mismo suelo que pisaron los bueyes que transportaron el cuerpo del Santo. Esta carga mística envuelve el lugar en un aura que pocos monumentos en el Camino de Santiago pueden igualar. No es de extrañar que poetas y escritores hayan visto aquí un rincón donde el tiempo se detiene y la frontera entre lo real y lo fantástico se vuelve difusa.
III. El Jardín Histórico: Un Diálogo con el Sar
El Pazo do Faramello cuenta con uno de los pocos jardines franceses que se conservan en su estado original en Galicia, pero con una adaptación local que lo hace único. El diseño sigue el rigor geométrico de Versalles, pero la piedra de los bancales está cubierta por un musgo esmeralda que solo el clima de Rois puede cultivar.
La **Camelia** es la indiscutible reina del invierno. Existen ejemplares con más de un siglo que forman túneles de flores donde los pétalos caen creando alfombras naturales. Pero no todo es jardín diseñado; la finca se funde con el bosque de ribera natural. Alisos, fresnos y robles centenarios se alinean en las orillas del río Tinto, creando un microclima que mantiene el pazo fresco y vibrante incluso en los meses más calurosos.
IV. Guía de Senderismo: Rutas con Destino al Pazo
Para apreciar el Faramello en toda su magnitud, hay que llegar a él a pie. El esfuerzo físico prepara el espíritu para el silencio del jardín. Aquí detallamos las tres rutas principales:
A. El Camino Portugués (Etapa Teo - Padrón)
Este es el acceso más transitado. El peregrino desciende desde las colinas de Teo y se encuentra de pronto con los muros de granito del pazo. Es el punto donde el caminante suele hacer una parada obligatoria. La vista del pazo desde el puente de piedra es una de las fotos más icónicas del Camino. Se recomienda ir atento a los hitos de piedra que marcan la entrada a la antigua fábrica.
B. La Senda de los Molinos del Río Tinto
Esta ruta de 6 km comienza en el centro de Rois. Es una ruta circular que sigue el cauce del río. Aquí el caminante podrá observar los restos de otros pequeños molinos de harina que convivieron con la gran fábrica de papel. Es una ruta de dificultad baja-media, ideal para familias, donde el sonido del agua es constante y la sombra del bosque autóctono protege del sol.
🎒 Equipo Imprescindible para la Ruta
- ✅ Calzado con suela técnica (roca húmeda).
- ✅ Cortavientos transpirable.
- ✅ Cámara con lente gran angular.
- ✅ Botella de agua reutilizable.
V. Literatura y Romanticismo: El Pazo de Rosalía
No se puede hablar del Faramello sin citar a Rosalía de Castro. La poetisa nacional de Galicia pasó largos periodos en esta zona y el pazo aparece, de forma directa o velada, en su obra. Ella supo captar como nadie la melancolía del agua golpeando las piedras y la luz filtrada por los castaños.
El pazo hoy rinde homenaje a este legado literario. Durante la visita, es común que los guías reciten versos en los mismos rincones que los inspiraron. Camilo José Cela también fue un visitante asiduo, dejando constancia de la "belleza abrumadora" de este valle en sus crónicas. Es, probablemente, el lugar privado con mayor densidad literaria por metro cuadrado de toda la península.
VI. Gastronomía en Rois: El Festín tras la Ruta
Después de una jornada de senderismo por las tierras de Rois y la visita al pazo, el cuerpo exige una recompensa a la altura. La gastronomía local se basa en el producto kilómetro cero. En los alrededores del Faramello, pequeños restaurantes familiares sirven el famoso caldo gallego, cocinado a fuego lento durante horas, y carnes de ternera gallega criadas en los valles cercanos.
No podemos olvidar que estamos a un paso de Padrón. Si la visita coincide con la temporada (de mayo a octubre), los pimientos son obligatorios. Y para regar todo ello, nada mejor que un vino blanco de la comarca, con esa acidez equilibrada que limpia el paladar y prepara para el siguiente bocado.
VII. Conclusión: La Herencia Viva del Faramello
En definitiva, el Pazo do Faramello es mucho más que un monumento histórico. Es el testimonio de una época donde la industria y la naturaleza no eran enemigas, sino aliadas. Es el rincón donde la literatura gallega encontró su hogar y donde el agua del río Tinto sigue cantando la misma canción desde hace trescientos años.
Visitarlo, recorrer sus senderos y perderse en sus jardines es un acto de reconexión con la historia de Galicia. Un lugar donde cada piedra tiene un nombre y cada árbol una leyenda. No es solo el pazo más romántico de Galicia; es, sencillamente, el corazón de granito que late con fuerza en el valle de Rois.
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