Navia de Suarna es el último bastión de la montaña lucense, un lugar donde el tiempo se mide por el ritmo de las estaciones y el humo de las chimeneas. Este 15 de febrero de 2026, la celebración de la XXXV Festa da Androlla no es solo un evento gastronómico; es un acto de resistencia cultural. En las siguientes líneas, exploramos a fondo por qué esta pequeña villa de Os Ancares se convierte, cada invierno, en la capital espiritual del sabor más auténtico de Galicia.
01. Navia de Suarna: Geografía de la Resistencia
Para entender la androlla, primero hay que entender el aislamiento de Navia. Enclavada en la comarca de Os Ancares, su relieve es un laberinto de valles profundos y cumbres que superan los mil metros. Este aislamiento geográfico permitió que tradiciones que en otras partes de Galicia desaparecieron, aquí se mantuvieran intactas. El río Navia, que da nombre al municipio, es la arteria vital que divide el paisaje, fluyendo bajo el Puente Medieval de la Puebla, una joya del siglo XIV que todavía hoy soporta el paso de los vecinos y visitantes.
La historia de Navia está ligada a la de los Condes de Altamira, cuyo castillo aún preside el núcleo urbano. Pero la verdadera historia es la de sus 19 parroquias. Desde Rao hasta Barcia, cada aldea ha contribuido a perfeccionar la receta de la androlla. Antaño, la matanza del cerdo (el "sanmartiño") era la base de la economía familiar. La androlla nació de la necesidad de aprovechar cada parte del animal, utilizando la costilla y los cueros para crear un embutido que pudiera conservarse durante los largos y gélidos inviernos de la montaña.
02. El Secreto de la Androlla: Adobo y Humo
¿Qué hace que la androlla de Navia sea única? A diferencia del botelo de O Barco o el penedo, la androlla naviega tiene una textura rústica inconfundible. El proceso comienza con la selección de la costilla de cerdo, que se pica en trozos generosos. A esto se le añade la piel o "cueros", que aportan la gelatina necesaria para que el embutido no sea seco. El adobo es un ritual en sí mismo: sal gorda, ajo picado y, sobre todo, una mezcla equilibrada de pimentón dulce y picante.
Guía de Precios: Para este 2026, los productores han fijado precios competitivos para fomentar el consumo local. Una pieza de calidad, con el ahumado de carballo certificado, se puede adquirir por entre 11€ y 16€. Es una inversión en artesanía alimentaria que sostiene a decenas de familias en la comarca.
El ahumado es el paso crítico. En Navia no se utiliza cualquier leña; el carballo (roble) es el preferido por su combustión lenta y su humo aromático. Las androllas cuelgan de las vigas de madera en las lareiras durante un periodo que oscila entre los 10 y los 20 días. El frío seco de febrero hace el resto, curando el embutido hasta que alcanza ese tono rojizo que brilla bajo la luz de los puestos de la feria. Cuando muerdes una androlla de Navia, estás saboreando semanas de atención constante al fuego.
03. Artesanía y Productos de la Tierra
La plaza de Navia, durante el domingo de la fiesta, se transforma en un zoco medieval moderno. Aquí, la androlla es la reina, pero está rodeada de su corte. Los artesanos de la comarca bajan de las aldeas más altas para ofrecer productos que son auténticos tesoros. La miel de Navia es famosa por su densidad y color oscuro, fruto de los bosques de brezo y castaño que rodean la zona.
El aparcamiento es un bien preciado en la fiesta.
Por supuesto, hay pulpo en la fiesta.
No podemos olvidar el pan. El pan de Navia, elaborado con trigos locales y cocido en hornos de piedra, tiene una miga densa y una corteza crujiente que aguanta perfectamente el jugo de la androlla cocida. También es habitual encontrar puestos de "queixo do país", suave y cremoso, que sirve de alivio al paladar tras el picante del embutido. La artesanía también tiene su espacio: desde cestería hecha con mimbre de las riberas del río hasta piezas de madera talladas que reproducen antiguos útiles agrícolas.
04. El Ritual de la Carpa: Comer en Comunidad
Cuando el reloj marca la una de la tarde, el aroma en Navia se vuelve irresistible. Miles de raciones empiezan a salir de las cocinas provisionales instaladas bajo la carpa municipal. La ración de la Festa da Androlla es generosa: media androlla humeante, cachelos de la zona (la patata de montaña es más dulce y firme) y grelos frescos. Todo regado con vino tinto joven de la Ribeira Sacra o de la zona limítrofe de León.
Pero la fiesta es más que comer. Es el reencuentro de los que se fueron con los que se quedaron. Navia, como tantos pueblos de la montaña, ha sufrido la emigración, pero el día de la Androlla todos vuelven. Las charangas y los grupos de gaitas ponen la banda sonora a una jornada donde el frío se olvida bailando. Es común ver a los vecinos compartir mesa con los turistas, explicando con orgullo cómo se debe "limpiar" el hueso de la costilla para no dejar ni un ápice de carne. Es una lección de vida y gastronomía en cada bocado.
05. Consejos para el Viajero en 2026
Si has decidido venir a Navia de Suarna este febrero, hay un par de cosas que debes saber. Primero: el clima. Estamos en Os Ancares, y en febrero la nieve puede hacer acto de presencia o, como mínimo, un frío que cala los huesos. Ven preparado con calzado impermeable y ropa térmica. Segundo: el transporte. Las carreteras han mejorado mucho, pero siguen siendo vías de montaña con muchas curvas. Conduce con precaución y disfruta del paisaje, que es parte de la experiencia.
Si tienes tiempo, te recomendamos hacer noche en la zona. Esto te permitirá visitar aldeas cercanas como Muñís o Rao por la mañana temprano, antes de que la fiesta alcance su pico de gente. Las rutas de senderismo locales, como la que bordea el río, son espectaculares en invierno, con la vegetación desnuda dejando ver las antiguas construcciones de piedra y los molinos abandonados. Navia de Suarna no es solo una fiesta de un día; es un destino que merece ser explorado con calma, con hambre y con respeto por su gente y sus tradiciones.
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