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| La ciudad de Zamora en una foto nocturna tomada desde los márgenes del río Duero |
Este artículo nació en 2015 como la crónica de una escapada de fin de semana. Más de una década después, Zamora sigue siendo una ciudad magnífica para recorrer a pie, aunque algunas cosas han cambiado: el hotel donde dormimos tiene otro nombre, algunos locales se han trasladado y determinados lugares históricos han cambiado incluso de denominación.
La esencia permanece intacta: una ciudad manejable, levantada sobre el Duero y con uno de los grandes conjuntos de románico urbano de España. La Catedral, el Castillo, las murallas, las iglesias medievales y el paseo hacia el río justifican perfectamente una escapada de uno o dos días.
Zamora es capital de provincia y pertenece a Castilla y León. Una de sus grandes ventajas como destino es que reúne muchísimo patrimonio en un casco histórico compacto, sin obligarnos a depender continuamente del coche.
Su centro histórico fue declarado conjunto histórico-artístico en 1973 y conserva uno de los conjuntos de arquitectura románica más importantes de España. Iglesias, murallas, plazas y callejuelas aparecen casi sin transición mientras caminamos hacia la Catedral y el Castillo.
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| La Catedral de Zamora domina el perfil histórico de la ciudad sobre el Duero. |
Nuestra impresión original sigue siendo válida: merece la pena desviarse hacia los miradores del Duero. La Catedral, las murallas y el caserío elevado sobre el río forman una de las panorámicas más bonitas de Zamora.
La Calle Santa Clara continúa siendo uno de los mejores ejes para entrar caminando hacia el corazón de la ciudad. Conduce hacia la Plaza Mayor y desde allí resulta fácil enlazar iglesias y pequeñas plazas.
San Juan de Puerta Nueva, Santa María Magdalena, San Ildefonso o San Cipriano ayudan a entender que el románico zamorano no se reduce a un gran edificio. Forma parte de la propia estructura urbana.
CASTILLA Y LEÓN · OTRA CAPITAL PARA CAMINAR
Palencia: qué ver y dónde comer en una visita corta
Otra ciudad castellana manejable, con Catedral, Calle Mayor, iglesias y gastronomía para una escapada sin grandes distancias.
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La Catedral del Salvador es el gran símbolo monumental de la ciudad. Su construcción románica comenzó en el siglo XII y uno de sus elementos más característicos es el espectacular cimborrio gallonado, visible desde numerosos puntos de Zamora.
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| La cúpula gallonada de la Catedral es una de las imágenes más reconocibles de Zamora. |
Catedral, Castillo y murallas prácticamente forman una única gran visita. No merece la pena recorrerlos con prisa o tratarlos como monumentos independientes.
El Castillo de Zamora ocupa uno de los puntos estratégicos del casco histórico y formó parte del complejo sistema defensivo medieval de la ciudad.
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| El Castillo de Zamora y su entorno forman uno de los paseos imprescindibles del casco histórico. |
Uno de los cambios curiosos desde nuestra antigua visita está en el famoso Portillo de la Traición, vinculado a la leyenda del Cerco de Zamora y la muerte de Sancho II. Actualmente recibe oficialmente el nombre de Portillo de la Lealtad.
Desde esta zona merece la pena seguir hacia el Mirador del Troncoso y contemplar cómo cae la ciudad hacia el Duero. Después podemos bajar hasta la ribera y cruzar el Puente de Piedra para ver el perfil monumental desde la otra orilla.
A 40 KM DE ZAMORA · VINO Y ROMÁNICO
Toro: una escapada gastronómica y enológica entre grandes vinos
Colegiata, Plaza Mayor, bodegas, quesos y D.O. Toro: la extensión más natural para un segundo día de viaje.
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En 2015 nos alojamos en el Hotel Boutique Horus Zamora. Era céntrico, cómodo para recorrer la ciudad andando y entonces pagamos alrededor de 60 euros por noche.
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| El establecimiento donde nos alojamos en 2015 ha cambiado de nombre, aunque continúa funcionando como hotel. |
La filosofía sigue siendo válida: si duermes en el centro, deja el coche estacionado y recorre Zamora andando. Es una ciudad mucho más agradable cuando no estamos pendientes continuamente de mover el vehículo.
La gastronomía fue una de las mejores partes de nuestra escapada original y seguiríamos reservando varias horas para ella.
Dos de las zonas clásicas son Herreros y Los Lobos, donde podemos ir alternando pinchos, vinos y raciones sin necesidad de sentarnos desde el primer momento.
Entre los productos que merece la pena probar están el queso zamorano, los embutidos, carnes, platos tradicionales y, naturalmente, los vinos de la provincia.
En nuestra visita de 2015 estuvimos en Portillo de la Traición y en La Sal. El primero evolucionó y hoy funciona como Portillo – Cocina a Traición, con una propuesta gastronómica más elaborada y en otra ubicación. La Sal sigue vinculada al entorno de Herreros.
CASTILLA Y LEÓN · RUTA DE TAPAS
Valladolid, el paraíso de las tapas
Si Zamora te abre el apetito, Valladolid lleva el viaje gastronómico todavía más lejos con bares, pinchos premiados y vinos de Castilla y León.
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Nuestra escapada terminó, como contábamos en 2015, comprando varias botellas de vino de Toro. Aquello acabó dando pie a otra visita y confirmó que Zamora y Toro forman una pareja de viaje muy lógica.
Toro está a unos 40 kilómetros de la capital y permite añadir la Colegiata de Santa María la Mayor, su Plaza Mayor, bodegas, tiendas de vino y una gastronomía donde queso, cecina y vino tienen mucho protagonismo.
Si solo tienes dos días, una fórmula sencilla es dedicar un día completo a Zamora y otro a Toro. Resulta bastante mejor que intentar encajar ambas ciudades con prisas durante una sola jornada.
También es una buena manera de entender el Duero desde otra perspectiva. El mismo río que acompaña a Zamora aparece de nuevo bajo Toro, pero rodeado de viñedos y de una cultura del vino completamente integrada en el paisaje.
OTRA ESCAPADA PARA AMANTES DEL VINO
Oporto y Essência do Vinho: cuando el vino vuelve a marcar el destino
Otro viaje de nuestro archivo en el que gastronomía, vino y una ciudad histórica fueron la verdadera excusa para hacer las maletas.
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Una de las ventajas de recuperar este artículo es que ahora podemos verlo como parte de una ruta mucho más amplia. Zamora funciona perfectamente sola, pero también puede convertirse en una etapa entre otras ciudades del interior.
Palencia y Valladolid permiten seguir hacia el este; Toro amplía el viaje sin salir de la provincia; y si disponemos de más días aparecen Salamanca, León, Ávila, Segovia, Burgos y numerosos pueblos donde patrimonio y gastronomía vuelven a ir de la mano.
La clave vuelve a ser la misma que aplicamos en Zamora: no convertir Castilla y León en una colección de ciudades vistas desde el coche. Dos noches en una base y desplazamientos cortos suelen dar mejores recuerdos que cambiar de alojamiento continuamente.
¿Cuánto tiempo hace falta para conocer Zamora?
Un día permite ver los principales monumentos, pero dos días son mucho mejores para combinar patrimonio, paseo junto al Duero y gastronomía.
¿Se puede recorrer Zamora andando?
Sí. El casco histórico es compacto y la mayoría de los monumentos principales están a una distancia cómoda a pie.
¿Qué es imprescindible ver?
Catedral, Castillo, murallas, Plaza Mayor, varias iglesias románicas, Mirador del Troncoso, Puente de Piedra y el Duero.
¿Por qué es famosa Zamora por el románico?
Porque conserva uno de los conjuntos de arquitectura románica urbana más importantes de España.
¿El Portillo de la Traición sigue llamándose así?
Su denominación oficial actual es Portillo de la Lealtad, aunque el antiguo nombre continúa siendo muy conocido.
¿Dónde tapear en Zamora?
Las zonas de Herreros y Los Lobos son dos de las referencias tradicionales para pinchos, vinos y raciones.
¿Qué vino probar?
El vino de Toro es una de las grandes referencias de la provincia y una magnífica excusa para ampliar la escapada hasta Toro.
¿Qué pasó con el Hotel Horus Zamora?
El establecimiento donde nos alojamos en 2015 funciona actualmente como Alda Mercado de Zamora.
¿Dónde aparcar?
Hay aparcamientos céntricos de pago y opciones algo más alejadas. Si el alojamiento ofrece garaje, resulta cómodo dejar el coche allí y hacer todo el centro andando.
¿Merece la pena bajar hasta el Duero?
Sí. Desde la ribera y el Puente de Piedra aparecen algunas de las mejores perspectivas de la Catedral, las murallas y el casco histórico.
¿Es buena escapada con niños?
Sí. Castillo, jardines, murallas y paseo junto al río permiten alternar monumentos con espacios abiertos.
¿Se pueden visitar Zamora y Toro en un fin de semana?
Sí. Una opción muy cómoda es dedicar un día completo a cada ciudad.
Zamora no necesita grandes artificios. Podemos caminar desde una calle comercial hasta una iglesia románica, atravesar la Plaza Mayor, llegar a la Catedral, pasear junto al Castillo, mirar el Duero desde las murallas y terminar la jornada entre tapas y vino. Eso fue lo que nos gustó en nuestra primera visita y sigue siendo una excelente razón para regresar.
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