Excursión completa a la Laguna de Louro – Mi día épico entre dunas, mar y montaña (enero 2026)

Excursión completa a la Laguna de Louro
Mi aventura entre dunas gigantes, playa virgen y el Monte Louro

Un relato en primera persona ampliado: un día entero explorando este rincón mágico de la ría de Muros-Noia, desde la arena blanca hasta la cima del monte

Panorámica impresionante de la Laguna de Louro con dunas gigantes y el Monte Louro vigilante – el paisaje que me dejó sin aliento

Era un sábado de mediados de enero de 2026, uno de esos días invernales gallegos que sorprenden con sol limpio y temperaturas suaves, como si la naturaleza quisiera compensar los temporales previos. Salí de Santiago de Compostela temprano, con el termo de café en el coche y ganas de costa salvaje. El destino: la Laguna de Louro (o Lagoa de Xarfas/As Xalfas), en el concello de Muros, justo en la puerta de entrada a la ría de Muros-Noia. El trayecto por la AC-550 ya es un anticipo: la carretera serpentea junto al mar, con vistas a la ría por un lado y al Monte Louro elevándose como un gigante granítico por el otro. Aparqué cerca de la Playa de Area Maior (hay zonas amplias y gratuitas junto al camping Ancoradoiro), respiré profundo el aire salado y supe que el día iba a ser inolvidable.

Primer impacto al bajar del coche: “Aquí el Atlántico, las dunas móviles, la laguna tranquila y el monte se encuentran en perfecta armonía. Es como si Galicia hubiera concentrado lo mejor de su costa en un solo lugar”.

La Playa de Area Maior: Un arenal virgen de más de 1.400 metros

Empecé por lo fácil y lo evidente: caminar por la Playa de Area Maior, también conocida como Longa de Louro. Es una lengua de arena fina y blanca que se extiende más de un kilómetro y medio, abierta al océano pero con el Monte Louro actuando como escudo natural. El agua era de un azul-turquesa impresionante, con pequeñas olas que rompían suavemente. En invierno apenas había gente: algún surfista probando las olas consistentes (esta playa es famosa por sus derechos y picos repartidos), y un par de paseantes con perros. Me quité los zapatos y caminé descalzo por la orilla; la arena fría contrastaba con el sol tibio en la cara. A mi espalda, las dunas empezaban a elevarse como murallas doradas, algunas alcanzando los 15-19 metros de altura. Es un sistema dunar móvil, con dunas embrionarias, móviles y fijas, cubiertas de ammophila (barrón) y otras plantas resistentes al salitre. Cada paso crujía suavemente, y el viento traía olor a algas y libertad.

Cruzando las dunas: Pasarelas y el mundo secreto de la laguna

Subí por las pasarelas de madera obligatorias (respetarlas es clave para no dañar este ecosistema protegido, parte de la Red Natura 2000 y ZEC Monte e Lagoa de Louro). Las dunas son impresionantes: unas móviles que cambian con el viento, otras fijas con vegetación herbácea, y entre ellas pequeños espacios húmedos intradunales. Al coronar la barrera, apareció la Laguna de Xarfas: un espejo de agua salobre de unos 200 metros de extensión, alimentada por el Rego de Longarelos. El contraste es brutal: olas rompiendo al otro lado de las dunas, y aquí un silencio casi absoluto roto solo por el canto de aves. Vi garzas imperiales, cormoranes, ánades y alguna limícola migratoria posada en las orillas. La laguna es un refugio invernal clave; en épocas de lluvia se inunda y puede llegar a desbordarse, produciendo el famoso “ingüeiro” cuando rompe las dunas y se une al mar – un espectáculo natural que ojalá algún día vea. Caminé bordeándola por senderos discretos, entre pinos y matorral bajo. El agua reflejaba el cielo y el monte, creando una calma que invita a sentarse y simplemente observar.

Momento mágico: Sentado en una elevación, con el viento suave y el sol filtrándose entre nubes, pensé: “Esto es lo que busco cuando salgo: lugares donde el tiempo se detiene y uno se siente parte del paisaje”.

La subida al Monte Louro: El premio desde las alturas

No podía irme sin subir al Monte Louro (241 m), ese inselberg granítico con sus dos jorobas características que emerge casi del mar. Tomé un sendero que parte cerca de la laguna, estrecho y rocoso en algunos tramos. La subida es moderada (unos 800 m con 170 m de desnivel), pero requiere cuidado en las zonas de granito pulido por la erosión. A mitad de camino ya tenía vistas panorámicas: la playa extendiéndose como una cinta blanca, la laguna como un ojo verde y el Atlántico infinito. En la cima, el vértice geodésico y un 360° brutal: la ría de Muros-Noia hacia el este, la Costa da Morte hacia el norte, Finisterre asomando al fondo, y al sur las playas de Ancoradoiro y Lariño. El viento arriba era fresco, pero el sol calentaba las rocas. Me quedé un buen rato, comiendo un bocadillo y sintiendo que valía cada paso. Bajé con cuidado, disfrutando de nuevas perspectivas del cordón dunar y la reserva marina que protege estas aguas.

El broche perfecto: Atardecer en las dunas

Regresé a la playa para el atardecer. Me senté en lo alto de una duna fija, con la laguna a un lado y el océano al otro. El sol se hundió lentamente tras el horizonte, tiñendo todo de naranja, rosa y violeta. Las olas se volvieron doradas, las dunas parecieron arder, y el Monte Louro se convirtió en una silueta imponente. Fue uno de esos atardeceres que se graban en la memoria: silencio, colores intensos y la sensación de estar en un lugar único en el mundo. Volví al coche con arena en los zapatos, el corazón lleno y la certeza de que Galicia sigue teniendo rincones que te hacen sentir vivo. Si vas, respeta las pasarelas, no molestes a las aves y disfruta despacio… este sitio es frágil y precioso.

Atardecer épico sobre la laguna y las dunas – colores que quitan el aliento y cierran el día perfecto

Consejos prácticos ampliados para tu visita (enero 2026)

  • Acceso: AC-550 (km ~25 desde Muros), parking gratuito cerca de Area Maior o Ancoradoiro
  • Distancia total posible: 6-12 km (playa + dunas + laguna + subida al monte)
  • Dificultad: Fácil a moderada (subida al monte requiere calzado bueno y precaución)
  • Mejor época: Invierno-primavera para menos gente y aves migratorias; verano para baño (pero más concurrido)
  • Respeto absoluto: Pasarelas en dunas, no recolectes plantas, no molestes fauna, lleva basura contigo
  • Equipo: Agua, crema solar, prismáticos para aves, cámara para fotos panorámicas
  • Combina con: Visita a Muros (casco histórico), Castro de Baroña o playas cercanas como Lariño
  • Tiempo ideal: Dedica medio día o día completo – no te arrepentirás

Relato personal ampliado – enero 2026 • Vive Galicia con respeto y calma • #LagunaLouro #MonteLouro #GaliciaNatural