La Casa de las Tortillas en Cacheiras: El Ritual Gallego de la Mejor Tortilla de Patatas
Un clásico centenario cerca de Santiago de Compostela: tradición familiar, jugosidad legendaria y un ambiente que huele a Galicia auténtica
En el pequeño pueblo de Cacheiras, en el concello de Teo, a apenas 10-15 minutos en coche de Santiago de Compostela, se encuentra uno de los templos gastronómicos más queridos y míticos de Galicia: La Casa de las Tortillas, también conocida como Restaurante Armando Blanco Martínez. Este lugar no es un restaurante al uso; es una institución, un ritual, una peregrinación para cualquiera que aprecie la tortilla de patatas en su versión más pura, jugosa y cargada de tradición familiar.
Desde hace generaciones, familias enteras, estudiantes universitarios, peregrinos del Camino, políticos, famosos y gente de a pie han pasado por sus mesas para probar la tortilla que muchos consideran una de las mejores de Galicia, rivalizando incluso con la famosa escuela de Betanzos. Su fama no es casual: la receta se remonta a principios del siglo XX, cuando los bisabuelos y abuelos ya regentaban la casa como taberna de pueblo. Fue la madre de Armando Blanco quien empezó a destacar con sus tortillas, y él, en los años 60, tomó el relevo convirtiéndolo en un referente absoluto.
La Tortilla: El Alma del Lugar
La estrella indiscutible es la tortilla de patatas clásica, siempre sin cebolla en su versión original de la casa (aunque se puede pedir con cebolla, chorizo, jamón, queso, champiñones, atún o lo que el cliente desee). Se elabora con patatas fritas en aceite de oliva, huevos frescos (muchos huevos, para que quede “sobrada de huevo”), y se cuaja justo lo necesario: dorada por fuera, cremosa y casi líquida por dentro. Es esa textura melosa, esa jugosidad que se desborda al cortarla, la que genera debates apasionados entre los amantes de la tortilla “cuajada” y los de la “pouco cuajada”.
Las raciones son generosas: una tortilla individual suele ser suficiente para dos personas con hambre moderada, y el precio sigue siendo muy asequible comparado con la calidad y la cantidad. Se sirve caliente, recién hecha (hay que esperar unos minutos, y esa espera forma parte del ritual), acompañada de buen pan gallego, y opcionalmente de vino de la casa, Ribeiro o tinto de Barrantes.
El Ambiente y la Experiencia Completa
Entrar en La Casa de las Tortillas es como viajar en el tiempo. La fachada es la de una casa de labranza gallega normal en Travesía de Cacheiras, 56. Dentro, decoración rústica: paredes llenas de fotos, recortes de prensa, homenajes a Armando, a Manuel Fraga, al Rey Felipe VI, al Papa Benedicto XVI y a folclóricas locales. Múltiples comedores de piedra, una gran terraza aireada para los días buenos, y siempre ambiente animado, especialmente los fines de semana al mediodía.
No aceptan reservas (llega temprano si vas en hora punta), solo efectivo en muchos casos, y el servicio es directo, familiar, sin lujos ni florituras. Pero eso es precisamente lo que encanta: aquí se va a comer, no a posar. Además de las tortillas, destacan otros platos caseros: carne de ternera asada, callos los fines de semana, cocido, paella de mariscos, habas con almejas, lacón con grelos o empanada de maíz. Todo con raciones abundantes y precios populares.
¿Por Qué Es un Imprescindible en Galicia?
En un mundo donde la gastronomía a veces se llena de postureo y fusiones, La Casa de las Tortillas representa lo mejor de lo auténtico: producto excelente (patatas gallegas, huevos de calidad), técnica sencilla pero perfeccionada durante décadas, y una tradición que pasa de generación en generación. No es solo una tortilla; es un pedazo de identidad gallega, un lugar donde sientes que comes en casa de alguien que sabe lo que hace.
Críticos, guías y miles de comensales la sitúan entre las mejores tortillas de Galicia junto a las de Betanzos o A Tita. Para muchos santiagueses, ir a Cacheiras es un clásico de domingos, de cumpleaños o de visitas de amigos foráneos. Si buscas mejor tortilla de patatas en Galicia, restaurantes tradicionales cerca de Santiago o gastronomía auténtica gallega, este es tu destino.
En resumen, La Casa de las Tortillas no es solo un restaurante: es un patrimonio vivo, un ritual que merece la pena repetir. Así que la próxima vez que estés por Santiago, coge el coche (o el taxi) y ve a Cacheiras. Un buen trozo de tortilla jugosa, una copa de vino y la sonrisa de quien sabe que está comiendo algo especial… te esperan.
¡Buen provecho y que aproveche!