Paseo por la Central Hidroeléctrica del Tambre cerca de Outes – Mi descubrimiento mágico en 2026

Paseo por la Central Hidroeléctrica del Tambre
cerca de Outes – Mi 'catedral' escondida en Galicia

Un relato en primera persona: arquitectura modernista, puente colgante y el rumor del río Tambre en un rincón de paz absoluta

La impresionante Central Hidroeléctrica del Tambre – la 'catedral industrial' diseñada por Antonio Palacios

Era una mañana fría y luminosa de enero de 2026. Salí de Santiago con ganas de desconectar y acabé descubriendo uno de esos lugares que te hacen sentir que Galicia guarda secretos solo para quien los busca. La Central Hidroeléctrica del Tambre, a unos 14 km de Noia y muy cerca de Outes, es conocida como la “catedral industrial”… y ahora entiendo perfectamente por qué. Aparqué junto al hotel (la antigua Pesquería del Tambre) y nada más bajar del coche, el silencio y el verde me envolvieron.

Primer impacto: “Esto no es una fábrica… es una obra de arte escondida entre robles y sauces, con el río Tambre susurrando a sus pies”.

El edificio que parece una catedral

Me acerqué despacio al edificio principal, diseñado por Antonio Palacios en 1924. Su fachada historicista, con toques románicos y modernistas, me dejó sin palabras. Ventanales altos, piedra noble, tejas… parece una iglesia pequeña, pero dentro late maquinaria que aún genera electricidad renovable casi 100 años después. Caminé alrededor, tocando las antiguas piezas de maquinaria expuestas como esculturas en el jardín. Todo está perfectamente integrado en la naturaleza: el río calmado como un lago, el bosque frondoso y el aire con olor a humedad y laurel.

El puente colgante: la emoción del cruce

Desde allí nace el puente colgante más bonito que he cruzado en mucho tiempo. Es corto pero vertiginoso: el suelo de tablas se mueve ligeramente bajo los pies, y abajo el agua del Tambre fluye tranquila. Lo crucé despacio, agarrándome a las cuerdas, sintiendo ese cosquilleo en el estómago. Al otro lado, en la orilla de Outes, me giré y vi la central enmarcada por la vegetación… una postal perfecta. Desde ese punto parten senderos por la Devesa de Nimo y hacia las antiguas pesquerías de lamprea. Caminé un rato río arriba: pasarelas de madera, rocas cubiertas de musgo y el rumor constante del agua. Todo muy tranquilo, solo algún pájaro y el viento entre los árboles.

Lo que más me gustó: El contraste entre la ingeniería humana (la central y el puente) y la fuerza serena de la naturaleza gallega. Un sitio ideal para desconectar.

El broche: Atardecer junto al río

Regresé al atardecer. Me senté en uno de los bancos del área recreativa, con merenderos y jardines. El sol se filtraba entre los árboles y teñía el río de dorado. La central parecía aún más mágica con esa luz. Pensé en cómo un lugar que produce energía desde 1926 sigue siendo tan bello y respetuoso con el entorno. Volví al coche con la sensación de haber encontrado un tesoro oculto, de esos que no salen en todas las guías pero que se quedan grabados para siempre.

Puente colgante sobre el río Tambre con vistas a la central y la naturaleza

Consejos rápidos de quien lo vivió

  • Acceso: Salida AG-56 hacia Santa María de Roo – fácil, pero carreteras estrechas
  • Distancia paseo básico: 1-3 km (ida y vuelta con puente)
  • Mejor momento: Mañana luminosa o atardecer para fotos increíbles
  • Combina con: Ruta de la Lamprea o visita a Ponte Nafonso
  • Extra: Aparca fuera del recinto del hotel y disfruta del área recreativa

Relato personal – enero 2026 • Descubre Galicia despacio • #CentralTambre #GaliciaEscondida